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Con-textos - Ángeles Borda

hace 4 días
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                        ––¡Qué zapatos más bacanos! –– me dice.

            Me sonríe abiertamente y, en su tono de voz, no escucho máscaras, solo sinceridad.

            ––Sí, son muy cómodos, como guantes para los pies –– le digo.

            Le entrego un billete de dos mil pesos. Me ofrece la bolsa con dulces para que escoja uno. Le digo que no. De nuevo, esa sonrisa sincera.

            ––Gracias, muy amable –– me dice directamente a los ojos.

            Espero a que lleguemos a Bicentenario y me bajo con ella.

            ––Disculpa, buenos días.

            ––Buenos días.

        ––Me llamo Miguel y soy fotógrafo –– no deja de sonreírme con todo  su rostro––. Estoy haciendo una serie de retratos por todo Bogotá. Pretendo que con vuestros rostros contéis historias. Me encantaría hacerte un retra...

       ––¡Bacano, claro que sí! -- no me deja terminar la última palabra ––. ¿Va a demorar mucho?

            ––Una sola foto. Será rápido.

            Mira alrededor buscando.

        ––Encontremos un sitio donde tú estés cómodo –– resulta que ahora piensa en mí.

            ––Donde tú quieras; elígelo tú –– le digo.

          ––Me llamo Ángeles Bardo. En el 2007, me echaron ácido en la cara.

            ––¿Fue tu pareja, tu novio?

            Me dijo “no” con su cabeza; no quería profundizar; al menos, es lo que entendí. No le hice más preguntas.

            ––Cuenta mis historia en redes sociales. Nadie hace nada.

        Por supuesto que había dolor, rabia y tristeza en ella, pero me sorprendió la entereza que la envolvía, su valentía y la seguridad de que debía seguir adelante y pasar página.

 
 
 

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El hombre con guantes en los pies

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